Llevarlo es obligatorio desde 2019 y hay que conservarlo cuatro años. Si lo estás haciendo con una hoja que se firma el viernes o con un Excel que se rellena de memoria, tienes un problema esperando.
Cada empleado tiene su carné: un enlace o un QR que se guarda en su móvil.
Abre su carné y da un toque. Un botón grande, sin contraseñas ni menús. Lo mismo al salir y en los descansos.
Con su hora exacta. Y aquí está lo importante: no se puede retocar después — cada fichaje queda encadenado al anterior, así que si alguien tocara uno, se notaría.
Ves las horas de cada uno, las extras y las faltas. Y lo exportas para tu gestoría en un clic.
El registro se lleva solo, todos los días, sin que nadie tenga que acordarse de nada.
Si viene la Inspección, enseñas un histórico con horas reales y sin tachones. Una hoja firmada a posteriori no vale gran cosa.
Cuántas hace cada uno, cuántas se pasan y quién está cubriendo turnos de más. Ahí suele haber dinero.
Se acabó el «yo entré a las ocho» contra el «no, a las ocho y cuarto». Está escrito.
Exportas el mes en una hoja de cálculo y se la mandas. Sin pasar nada a mano.
Ni relojes de huella ni tarjetas que se pierden. El móvil que ya lleva cada uno.
Este es el carné de un camarero de ejemplo. Ábrelo en el móvil y ficha: verás lo rápido que es. Es un negocio de prueba, no cuenta para nada.
Nos pasas los nombres y creamos el carné de cada uno, listo para que se lo guarden en el móvil.
Para colgar en cocina o en el office: se ficha escaneándolo, sin buscar nada.
La dejamos con el formato que te pida, para que no tengas que tocar nada cada mes.
A ti y a tu equipo. Se aprende en dos minutos, pero ahí estamos.
Sí. Desde mayo de 2019, toda empresa con trabajadores por cuenta ajena tiene que registrar cada día la hora de entrada y de salida de cada uno, guardarlo cuatro años y tenerlo disponible para la Inspección. No llevarlo es una infracción grave, con multas que arrancan en los 751 € y pueden llegar a 7.500 €.
Legalmente puede valer cualquier sistema fiable, pero en la práctica una hoja que se rellena el viernes de memoria se cae a la primera: no demuestra cuándo se anotó. Aquí cada fichaje queda con su hora y encadenado a los anteriores, así que no se puede reescribir el pasado.
Tú decides. Se puede exigir que fichen solo en el local, o permitirlo desde fuera para quien trabaje en remoto o vaya a repartir.
Lo corriges tú y queda anotado que se corrigió, quién y cuándo. Eso es lo correcto: lo que no puede pasar es que se cambie sin dejar rastro.
La obligación es la misma con dos que con veinte, y la multa también. Con dos personas es un minuto al día; el problema es el día que te lo pidan y no lo tengas.
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